Experiencia en un crucero fluvial por el Garona con CroisiEurope

portada CroisiEurope

Experiencia en crucero fluvial por el Garona con CroisiEurope, por Josep Mª Vaquer-. Llegó el día de viajar a Francia y dirigimos a Burdeos para embarcar a bordo de la nave Princesa de Aquitania de la compañía de cruceros fluviales CroisiEurope. Era nuestro primer crucero fluvial y estábamos realmente ilusionados e interesados en descubrir una forma distinta de viajar.

Día 1-. Llegamos por nuestros medios a la encantadora ciudad de Burdeos por carretera, en nuestro coche, ya que por agenda y horarios no encontramos conexión que se acomodara a nuestras necesidades. El viaje fue cómodo y pasó rápido, con algo menos de seis horas de trayecto con la parada correspondiente (y obligada) para tomar un refrigerio.

Antes del embarque

Antes del embarque

Sobre las tres de la tarde entrábamos en el parking recomendado por la propia naviera, situado a escasos 200 metros en el hangar 15 de Quai des Marques y por 50 euros aparcamos durante toda la semana, previo aviso a la garita de control que íbamos a embarcar en el Princesa de Aquitania de CroisiEurope y que regresaríamos al cabo de 8 días. Como el embarque estaba previsto a las 18h, aprovechamos para pasear y también para tener localizado el punto exacto del embarque. Allí mismo, un empleado del buque Cyrano de Bergerac, también de la compañía CroisiEurope, nos indicó que aquel sería el lugar de embarque.

Puente de Burdeos

Puente de Burdeos

Tras unos minutos, y antes de la hora prevista, muy amablemente nos permitieron el embarque. Realmente lo agradecimos tras unas cuantas horas de carretera para llegar a Burdeos. Nos recogieron las maletas en el mismo muelle y nos las trasladaron a nuestro camarote mientras nosotros realizábamos el check in. Y… ¡sorpresa! En el crucero éramos los únicos pasajeros de habla hispana, por contra de lo que nos habían asegurado desde CroisiEurope España, que nos cambiaron el día de partida inicialmente previsto para poder hacer salida con atención en español. De esta forma, no estaba previsto que hubieran ni excursiones, ni avisos, ni diario de a bordo en español. Eso que pudo ser un problema, se convirtió en una suerte, puesto que el comisario de abordo, Sr. Jerome (Cruise Director) se desvivió por solucionar los posibles inconvenientes, llegando a tener un trato 100% personalizado con nosotros, consiguiéndonos guías personalizados con asientos reservados en los autocares o incluso haciéndonos acompañar por el responsable de animación en alguna excursión, con lo cual tuvimos un trato VIP. Es por ello, por la increíble reacción de los tripulantes, que merece la pena destacar  esta experiencia, para que conste mencionar la magnífica labor de los Sres. Jerome (comisario o Cruise Director) y Filipe (responsable de animación). Sin ellos, sin duda nuestra valoración podría haber sido distinta.

Check in

Check in

Tras la acomodación en nuestro camarote, era la hora del tradicional Cóctel de Bienvenida, con la presentación de los responsables de cada área. A continuación, y con horario único europeo, tuvo nuestra primera cena a las 19:30h. Gastronomía con claro acento francés, nos gustó. Eso sí, sin posibilidad de elección (un plato a elegir: entrante, primero y principal). Sinceramente creemos que esto puede ser un problema para ciertos pasajeros… Tras la cena, velada musical en el salón del buque. Primera noche en puerto. De hecho, el barco permanece atracado todas las noches. Era hora de descansar tras un largo día.

Cóctel a bordo

Cóctel a bordo

Día 2-.  El desayuno se sirve tipo buffet, entre las 7:30h y las 9h, momento que el barco zarpa de l punto de origen e inicia la navegación rumbo a Blaye, donde llegaríamos sobre las 13h. Durante la mañana de navegación, además de disfrutar de las vistas navegando por el río, realizamos clases de gimnasia en la cubierta Sol (la más elevada del barco) y un seminario degustacion de vinos de la región en el salón principal.

Gimnasia

Gimnasia.¡A moverse!

Seminario de vinos

Seminario de vinos

Sobre las 12h se sirve la comida, con un delicioso filet mignon como plato principal. Esta vez, y por la condición de pasajeros españoles, aparece la vinagrera y aceitera en nuestra mesa. Somos los únicos que las tienen en todo el comedor, otra señal del trato preferente del cual gozamos en esta experiencia.

Tras terminar de comer a una hora impensable para nosotros (las 14h de la tarde), es el momento de disfrutar de la excursión programada a la ciudadela de Blaye, muy bien conservada y atractiva, con un recorrido por viñedos y chateaux de la zona. Tras unas horas fuera del barco, llegamos para la cena y la posterior velada, con violín en el salón. Ideal para relajarse…

Chateau y Castillo "Bella Durmiente"

Chateau y Castillo “Bella Durmiente”

Blaye

Blaye

Día 3-.  El mismo programa con matinal de navegación con clase de gimnasia incluida en la parte superior de la nave (que se repitiría todos los días) y llegada a Pauillac, donde realizamos la excursión del Medoc. Allí visitamos la mayoria de los viñedos que dan denominación de origen a los magníficos caldos de la zona y a sus famosos chateaux como Latour. Tras este bonito tour, regreso al barco para la cena y otra noche de velada musical hasta que las luces se apagaran.

Embarcadero de Pauillac

Embarcadero de Pauillac

D'Estournel

D’Estournel

Día 4-.  Zarpamos de Paullac rumbo a Liborna, donde llegamos sobre las 14h, tras comer en el restaurante de a bordo confit de pato como plato principal. Una vez el barco atracó con puntualidad (más inglesa que francesa), iniciamos la excursión acompañados por Filipe, que nos hizo de guía de forma exclusiva para noostros. Visitamos la medieval villa de
St. Emilion, preciosa con sus encantadores lugares y cuyo producto estrella, aparte de los vinos, es el dulce conocido como macaron, cuya fama ya ha traspasado fronteras.

Visita a viñedos y bodegas

Visita a viñedos y bodegas

Más tarde, degustamos los típicos vinos en un chateaux de la zona y visitamos sus viñedos con explicación del método de elaboración. Resultó ser una excursión muy interesante… Tras esta visita, regreso al barco para la cena y por la noche, el show de la tripulación. Fue el único espectáculo realizado por la tripulación del barco y que, al final, resultó ser la única noche con cierta animación, ya que las demás fueron veladas “tranquilas”.

Día 5-. Partimos hacia Burdeos. Esta era la escala esperada por la mayoría, sin duda. El día del embarque no había demasiado tiempo para visitar esta preciosa ciudad y el momento ideal para recorrerla era en esta quinta jornada del crucero. Por la mañana, eso sí, que no faltase la tradicional clase de gimnasia, aunque algunos optamos para tumbarnos en una de las hamacas de cubierta con cervecita en mano y sol, mucho sol. ¡Y con esas vistas!

Relax a bordo

Relax a bordo

Ese día comimos con cierta ansia, con ganas de terminar rápido y bajar del barco para la excursión programada a Burdeos. Con puntualidad exquisita, el autobús nos esperaba a pie de muelle para iniciar la visita, que se dividió en dos partes: visita panorámica en bus por la ciudad y visita a pie por las calles de la ciudad universitaria.

Nos gustó tanto pasear por Burdeos, una ciudad con vida activa declarada patrimonio de interés por la UNESCO, que decidimos comunicar al guía que nos quedábamos en el centro para seguir callejeando libremente. Eso nos hizo coincidir en sus calles con los pasajeros del Azamara Quest de Azamara Club Cruises, que estaba atracado también en Burdeos.

Burdeos

Burdeos

Tras unas horas callejeando esta preciosa ciudad, regreso al barco para la última cena del crucero. Como la velada de animación está muy dedicada a personas que desean tranquilidad, nosotros aprovechamos la buena acogida que nos dispensó la tripulación para irnos de copas con ellos y vivir la noche de Burdeos. Magnifique! Otra gran ventaja de este tipo de cruceros es que siempre hay over-night!

Día 6-. Últimas horas de nuestro primer crucero fluvial a bordo de la nave Princesa Aquitania de CroisiEurope antes del desmbarque. Ese día, el desayuno se sirvió a partir de las 6:30h. Por poco no coincidimos con los más madrugadores cuando nos retirábamos de la over-night! Nosotros desayunamos a una hora más prudencial, ya que desembarcamos a las 9h. Antes de salir del barco, nos despedimos de Jerome y Filipe, personas que han echo posible que el crucero fuera más placentero. Desde estas líneas, ¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!

Cóctel

¡Gracias Jerome y Filipe!

Visión del crucero fluvial – Josep Mª Vaquer
Quien busque similitudes con los cruceros de mar, encontrará, según nuestra experiencia, que en lo único que se parecen es que van sobre agua. De entrada, el hecho de que todas las noches esté el buque en puerto, te da unas posibilidades que solo las navieras del segmento upper premiun o de lujo te dan en el mar. El precio es cerrado, incluyendo tasas. Las bebidas y las propinas son voluntarias, y hay WiFi gratis en el salón principal. La comida es de calidad pero no tuvimos posibilidad de elección entre varios platos y eso no a todo el mundo va a gustar. Por cierto, en un fluvial que nadie espere la hamburguesa de media tarde ni las pizzas de media noche ni ese carrito de helados cuando el sol aprieta. La animación se limita a una velada musical tranquila, similar a los pianos de los bares-atrio de los cruceros marítimos. Tampoco esperéis marcha por las noches porque, entre otras cosas, y tal como nos dijo el Comisario del Crucero (o Director de Crucero), los viajeros rondan los 70 años, así que nosotros, que estamos en la cincuentena, éramos los niños a bordo en este crucero. Quizá asemejándose al “ritmo slow cruising” que alguna naviera marítima promociona, nosotros volveremos seguro, aunque las preferencias sigan siendo los cruceros marítimos.

En St. Emilion

En St. Emilion

–> Ver Álbum de Fotos del Crucero Fluvial con CroisiEurope desde/hasta Burdeos

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