“Este domingo atracamos en el viejo puerto de Sibenik a primera hora de la mañana y, tras desayunar, leer en cubierta y tomar unas fotos de la ciudad desde a bordo de la Belle de l’Adriatique, Alex anunciaba por megafonía la hora del almuerzo, a base de ensalada de tomate y salmón al horno. Tras el ligero almuerzo desembarcamos y tomamos el autobús nº 4 que nos llevaría hacia el parque natural de Krka, un autobús con un joven guía croata de 28 años que hablaba varios idiomas, entre ellos el inglés y un más que aceptable español, Mirko. Mirko nos contó que era la primera vez que ejercía de guía, que le hacía mucha ilusión contarnos los secretos del parque y de su ciudad natal, Sibenik. Y no sólo lo hizo con ilusión, sino que demostró una pasión y estima más que palpable. Recordaba su difícil infancia, desde los 8 hasta los 12 años vivió en primera persona el conflicto de los Balcanes a finales de los 80 y principios de los 90.
A todo esto, llegamos al parque natural de Krka, situado a unos 15 quilómetros al norte de la ciudad de Sibenik, por una empinada y curvada carretera que ofrece unas vistas excepcionales; un impresionante paisaje lleno de cascadas y el río que baja tranquilamente hacia la bahía de Sibenik. Me impactó tremendamente la cascada de Roski. Muchos croatas e incluso turistas se remojan en estas aguas cristalinas, llenas de truchas y otras especies animales y vegetales de agua dulce. Una maravilla de la naturaleza que uno no debe dejar de visitar.
Mirko, el guía, nos explicó que en este río de Krka, navegable hasta un quilómetro desde la bahía de Sibenik, han navegado con sus imponentes yates y lujosas embarcaciones personajes tan famosos –y ricos- como Bill Gates. También nos contó una anécdota curiosa; en diversas ocasiones durante esta década, un jeque árabe se lleva a todas su mujeres y empleado/as en sus dos barcos de lujo para navegar por este río. Incluso, siempre según Mirko, se hacía traer flores expresamente de Holanda … ¡cada día!
Tras un agradable paseo de unas dos horas por los caminos internos del parque natural de Krka, el autocar nos trasladó, nuevamente, a la ciudad de Sibenik. Visitamos la catedral de Saint Jacob (San Jacobo), construida en 106 años. La iglesia empezó a ser de construcción gótica (primera fase construida) y terminó siendo renacentista (segunda fase construida). En una de las puertas principales de este monumento, Mirko nos enseñó algunas “marcas” que aún perduran de la Guerra. Realmente impactante.

- Catedral de St Jakov, Sibenik
Tras un paseo por la tranquila Sibenik, regresamos al barco antes de la cena. Una cena “egipcia”, con sorpresa de la tripulación, que nos obsequió con un “show” de interpretaciones, humor y música tras la cena. Sí, realmente pasamos unas horas muy divertidas antes de dormir. Al día siguiente teníamos que madrugar: Trogir, una pequeña ciudad situada al centro-norte de Croacia, y Split, nos aguardaban…
Josep Piqué – Director de CRUCERO 10, S.L. “

