Valoración Crucero Grand Prix con Azamara Journey de Azamara Club Cruises

azamara journey

Valoración / Reportaje Azamara Journey de Azamara Club Cruises, por Josep Piqué-. El 21 de Mayo de 2015 embarcamos por primera vez con la compañía más exclusiva del Grupo Royal Caribbean, Azamara Club Cruises, que cuenta con 2 barcos de la elegante serie “R” (buques de la antigua Renaissance), ambos de 30.000 Tn. de registro bruto y 694 pasajeros.

La experiencia empezaba en la preciosa ciudad de la Costa Azul de Niza. En su puerto tan sólo pueden atracar barcos de poca envergadura. Era la 3ª vez que embarcábamos en Niza, tras hacerlo anteriormente con el Wind Surf en 2010 y el SeaDream II en 2012, ambos buques de tamaño pequeño. Junto al Journey, curiosamente estaba atracado el SeaDream II, y también el Club Med 2. Rodeados de estos tres cruceros, apreciamos un montón de yates y otras pequeñas embarcaciones. Se palpaba el ambiente del GP de Fórmula 1 que se iba a disputar ese mismo fin de semana en las estrechas calles de Montecarlo.

azamara journey 3

Día 1 . Niza – Embarque: Tras un vuelo sin problemas, y tras coger el autobús nº 98 que nos trasladaba desde la terminal del aeropuerto directamente al centro de Niza, pudimos desayunar tranquilamente en una típica cafetería de la ciudad. A las 11:00 nos desplazamos desde el centro hasta el puerto a pie (unos 10 minutos) para encontrarnos con el Azamara Journey. Tras realizar el proceso de embarque, ágil y rápido, a las 12 horas ya estábamos realizando el registro de tarjetas en una de las salas del buque. Una de las notas negativas de esta experiencia ocurrió precisamente en el día del embarque. Tras entregarnos las tarjetas del crucero, antes de alcanzar nuestro camarote, los tripulantes, que allí aguardaban, ya nos habían ofrecido hasta 3 packs distintos: para cenar, para bebidas especiales y para el spa. Y a todo esto, mientras uno de ellos nos servía una copa de champagne. Mi pregunta es: ¿No podrían haber esperado a que nos hubiéramos situado a bordo? ¿No hubiera sido mejor hacernos estas propuestas una vez zarpado de Niza, con el crucero en marcha? No creo que una naviera que compita para distinguirse entre las mejores de su categoría deba caer en este error, la de “perseguir” a sus pasajeros una vez embarcados. Los pasajeros, cuando embarcan, lo primero que quieren hacer es acomodarse y recorrer y disfrutar del barco, con tranquilidad. Luego ya se verá si contratamos aquello o lo otro…

Tiendas y hall

Tiendas y hall

Tras “situarnos” e inspeccionar el barco, recordando viejos tiempos ya que este fue el primer buque de cruceros que nos vio navegar (siendo el R6 Blue Star de Pullmantur en 2003), nos fuimos a picar algo en el buffet. Nos gustó por su variedad, más que cantidad. Enseguida nos dimos cuenta que el nivel gastronómico no nos defraudaría. Y así fue.

Tras realizar un cómodo y rápido simulacro de emergencia en el Salón Cabaret (sin necesidad de llevarnos encima el chaleco salvavidas), el Journey zarpó puntualmente de Niza a las 18h. Vimos la salida desde la terraza de popa. ¡Una preciosa postal!

Tras zarpar, hubo Cocktail de Bienvenida del Capitán en el salón Cabaret pero nosotros preferimos seguir disfrutando de las vistas y de la puesta de sol desde la popa del buque.

Puesta de sol

Puesta de sol

La primera noche cenamos en el Prime C, el restaurante grill a la carta de a bordo. Su carta y calidad, sencillamente espectacular. Eso sí, cada comensal pagamos 25$, incluyendo el vino. ¡Pero valió la pena!

Cena en Prime C

Cena en Prime C

Cena en Prime C

Cena en Prime C

Aperitivo en Prime C

Aperitivo en Prime C

Tras la cena, fuimos a ver el show musical en el Salón Cabaret. Realmente nos recordó a los que hemos visto tanto en los buques de Royal Caribbean como en los de Celebrity Cruises, muy “a la americana”. Esa primera noche de bienvenida a bordo nos entretuvieron con temas musicales de los 80 y 90. Más de uno acabó de pie bailando… Tras este espectáculo, disfrutamos de canciones más actuales en el Looking Glass (salón panorámico situado en lo alto de la proa, cubierta 10). El DJ del Journey nos brindó una batería de temas que provocó que la sala y la pista de baile se llenara sin problemas. ¡El ambiente estuvo genial, con pasajeros de todas las edades!

Día 2. Livorno: Tras no madrugar mucho, fuimos al buffet a desayunar. No había más que 10 mesas ocupadas ya que la mayor parte del pasaje había contratado tour para visitar Florencia, Pisa y/o Lucca. Nosotros, como ya conocemos todos estos destinos, preferimos dar una vuelta durante la mañana por Livorno, con calma. Además, el día se había levantado con el cielo nublado aunque sólo llegó a llover un rato al mediodía. Por la tarde se abrió el cielo. El buque zarpó a las 23 horas y aquella noche teníamos reservada una mesa en el restaurante italiano Aqualina, con suplemento de 25$ por persona. Realmente cenamos muy bien. Probablemente es el restaurante italiano donde mejor hemos cenado en un crucero.

 

cena italiana en Aqualina

cena italiana en Aqualina

Día 3. Saint Tropez: Tras una larga noche anterior, disfrutando de una agradable cena italiana y del buen ambiente en Looking Glass, el buque llegaba a esta bonita localidad de la Costa Azul a las 12 horas del mediodía. Antes de llegar al destino, decidimos hacernos un masaje en el Spa. Debo decir que nos fue muy bien. Solo un gran “pero”: casi terminando la sesión, la megafonía del barco, con la poderosa e infatigable voz del Cruise Director, anunciaba la programación del día en esta 2ª escala. Digo yo… ¿era necesario que dentro de las cabinas de masaje, es decir, cuando uno pretende relajarse, también esté activada la megafonía a toda potencia? Está claro que si se trata de una urgencia, de un aviso del Capitán, es lógico que se nos avise, pero… ¿un discurso del Cruise Director para sugerirnos qué hacer durante esa jornada es realmente necesario? Menos mal que mi mujer y yo nos lo tomamos bastante bien pero la cara de las masajistas eran todo un poema, hasta tal punto que se disculparon en nombre de Azamara. Por nosotros no era necesario pero ya que lo hicieron, les respondimos que no se preocuparan. Eso sí, lo digo y lo dejo aquí escrito, como también se lo hice saber a la propia naviera en mi posterior “informe de crucero”. Deberían tratar de evitarlo.

Spa

Spa

 

El Journey fondeaba ya en Saint Tropez y tras comer en el buffet, decidimos bajar para estirar las piernas y disfrutar del ambiente de este lugar que ya descubrimos un año antes en nuestra experiencia con el Costa neoRiviera de Costa Cruceros. Tras alguna compra y unas horas paseando por sus agradables callejuelas, regresamos al barco para ponernos de blanco ya que esa noche había la esperada Fiesta Blanca (White Party), donde nos esperaba una cena al aire libre con música, baile y actuaciones varias en la piscina, con los pasajeros vestidos de blanco. Al menos la mayoría.

St. Tropez

St. Tropez

Paseo por St Tropez

Paseo por St Tropez

Realmente no habíamos vivido hasta entonces una Fiesta de este tipo y la disfrutamos mucho. El ambiente era muy distendido y animado. El equipo de animación, los músicos y algunos artistas contribuyeron en que la velada fuera una bonita fiesta en un marco incomparable, con unas preciosas vistas a Saint Tropez y una puesta de sol mágica e inolvidable.

La cena se basó en un gran buffet con todo tipo de comida inspirada en varios países, que invitaba a probar platos exóticos, incluso. Nos recordó a una vivida en el Silver Wind de Silversea 3 años atrás. Muy del estilo, pero aquella vez tuvimos que cenar en el restaurante principal ya que la lluvia estropeó la velada prevista. Esta vez, con Azamara, tuvimos más suerte.

Noche Blanca

Noche Blanca

Puesta de sol en St Tropez

Puesta de sol en St Tropez

Malabaristas

Malabaristas

Buffet

Buffet

Tras más de 3 horas de fiesta en la piscina del barco, rematamos la noche en Looking Glass, donde el ya afamado y admirado DJ de a bordo nos tenía preparado un gran surtido de temas de última tendencia. A más de un pasajero, con alguna copa de más, se le quedó pequeña la pista. ¡Y prometo que no era yo! Nos divertimos mucho.

Día 4. Montecarlo: Y llegó el día más esperado para muchos de los pasajeros que nos encontrábamos a bordo. Era el día que se disputaba la 6ª carrera del Mundial de Fórmula 1, el GP de Mónaco. Casi todos los pasajeros tenían contratado el tour que incluía, por 1099 $ por persona (niños incluidos), una breve visita por algunos puntos de Mónaco y una entrada para presenciar, desde la tribuna K (situada enfrente del puerto deportivo, justo antes de la chicane de la piscina). Yo compré, meses atrás, una entrada en la tribuna T Upper (la situada justo enfrente de los boxes y entre la chicane de la piscina y la curva Rascasse), por menos de 500 euros. Realmente ver en vivo el GP de Mónaco no resulta para nada barato pero… ¡un día es un día! A todo apasionado de la Fórmula 1 le sugiero que vea este GP en vivo… ¡no os defraudará!. El ambiente es único, la carrera se ve bastante mejor que en otros circuitos más grandes gracias a la poca distancia existente entre las gradas y el asfalto y el entorno es maravilloso. Los tender nos dejaban en el puerto deportivo situado justo debajo del Palacio Real, pero en 10-15 minutos andando llegas al circuito en un paseo cómodo y perfectamente indicado.

¡En Mónaco!

¡En Mónaco!

Rodeado de buques

Rodeado de buques

Ambientazo en el circuito!

Ambientazo en el circuito!

Ganó Rosberg con Mercedes

Ganó Rosberg con Mercedes

Tras la carrera, mi mujer, que se pasó esas horas en el barco, bajó del Journey para reencontrarnos y dar un paseo en los puntos más animados de los aledaños del circuito urbano. Música en vivo, conciertos, simuladores de Fórmula 1, tiendas…

Tras un paseo, de vuelta al barco para cenar en el restaurante principal, con tranquilidad. El buque zarpó bien entrada la madrugada, a la 1.

Día 5. Cannes: Era nuestra última escala de este crucero de 5 noches/6 días a bordo del Azamara Journey. Tras un ligero desayuno en la terraza del buffet, decidimos bajar del barco y coger un tender. A los 15 minutos ya caminábamos por el centro de Cannes. Paseamos por el mercado de las antigüedades, disfrutamos de las paradas de flores y decidimos, más al mediodía, ir a la playa, donde nos hicimos el primer baño del año en el mar. ¡Genial! Tras un rato en la playa, a primera hora de la tarde regresamos al barco, donde teníamos que prepararnos para la última noche a bordo. El crucero del Gran Prix de Mónaco se terminaba. ¡Una experiencia realmente especial y que pasó velozmente!

Cannes

Cannes

cannes

Playa de Cannes

Día 6. Niza: Azamara permite a los pasajeros elegir la manera de desembarcar. Incluso ofrecen la opción de permanecer hasta las 14 horas en el barco, siempre y cuando dejes el camarote antes de las 10 horas. Por 36 $ por persona, uno puede seguir disfrutando de la piscina y de las demás instalaciones. En nuestro caso, decidimos desembarcar a las 7 horas libremente porque nuestro vuelo de regreso salía a las 9:15. No antes sin algún susto inesperado. Tras llegar a la parada de bus, por casualidad leí un cartel en francés que más o menos ponía: “El servicio de la Linea 98 -Centro Niza/Aeropuerto Niza- estará alterado por una huelga de… desde el 23 de Mayo al 31 de Mayo.”. Pues nada, tuvimos que pensar urgentemente en un plan B y este llegó al para un bus con otro número, preguntamos al chofer y nos sugirió subir a su bus, bajar a la 6a parada y allí coger el bus 27 que nos dejaría enfrente del Aeropuerto. Llegamos unos 45 minutos antes de subir al avión…

 

Looking Glass

Looking Glass

Conclusión de nuestra 1ª experiencia con Azamara Club Cruises, por Josep Piqué

Tras haber navegado con otras navieras previsiblemente del mismo estilo -segmento Upper Premium o de Lujo-, podemos decir ahora que, Azamara, tiene bastante a mejorar para no descender a categoría Premium. Es decir, lo mejor y más destacado que ofrece esta naviera son sus preciosos y atractivos itinerarios. Pero la vida a bordo, salvo algún detalle, se asemeja más a una Premium que a una Upper-Premium, como Oceania Cruises, que está actualmente por delante, sin duda, por la amplia cantidad de detalles de valor añadido que uno encuentra a bordo (ritual del té, más restaurantes alternativos incluidos en el precio, más tipos de bebidas incluidas en el precio, no te molestan ofreciéndote packs de nada, etc, etc.). Sinceramente guardamos un excelente recuerdo de este crucero, pero por su itinerario y por haber podido presenciar en vivo el espectacular GP de Mónaco, uno de mis sueños de hace muchos años. Por lo demás, estamos convencidos que Azamara puede mejorar, y lo hará, tienen margen para hacerlo. De hecho, ya se ha confirmado que preparan una amplia revitalización en sus dos buques para mejorar sus servicio a bordo. Si su rival es Oceania, deben hacerlo. Por contra, y como he dicho, será una naviera Premium más, con buques más pequeños y aparentemente más exclusivos. Y poco más.

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