La crónica de un trasatlántico con Costa Cruceros

Conozco desde hace muchos años a una crucerista residente en Barcelona, Alicia Martín, que ha navegado durante más de 90 días el pasado año 2009, y le pedí que me prepara y enviara esta apasionante e interesante crónica de su viaje trasatlántico a bordo del Costa Concordia de Costa Cruceros, que partió de Barcelona a Santos, Brasil, el pasado mes de noviembre, una singladura de 17 días a bordo de uno de los más espectaculares barcos de Europa. Sólo con leer su review, ¡dan ganas de reservar y embarcarse! Gracias Alicia por tu trabajo desinteresado… ¡Crucero 10 te debe una!

Esta es la crónica detallada de su excepcional experiencia:

“El Costa Concordia es un gran barco, uno de los mayores con los que cuenta la compañía Costa Cruceros y que realiza, desde 2006, cruceros por el Mediterráneo entre los meses de abril y noviembre, antes de trasladarse al otro lado del atlántico para realizar cruceros en tierras americanas.

Su distribución es la habitual en los barcos modernos de Costa. Dos restaurantes que ocupan dos cubiertas, uno situado en la parte central y otro en popa, un amplio bufet repartido en dos cubiertas que cuenta a diario con especialidades de diferentes países, el teatro Atene, de tres alturas, situado en proa, camarotes estándar de los cuales un gran número de ellos cuentan con balcón y varias cubiertas en las que se puede encontrar todo lo necesario para el ocio a bordo.

Hay que recordar que el Costa Concordia fue el primer barco que contó con el mayor Spa a bordo de un barco, el Samsara Spa, donde se pueden tomar, en las cabinas de masaje, todo tipo de tratamientos estéticos y relajantes. Cuenta también con una piscina de talasoterapia, sauna, baño turco, sala de relajación, solárium y se complementa con una interesante ceremonia del té.

Además, el Costa Concordia también fue el primer barco en contar con simulador de fórmula 1 a bordo, que hace las delicias de todos los aficionados.

Todo ello hace del Costa Concordia, un barco ideal para cualquier tipo de travesía donde encontrar diversión y relax al mismo tiempo que permite, mediante sus interesantes escalas, conocer lugares maravillosos.

Mi experiencia a bordo

El Costa Concordia era un viejo amigo para mi, porque ya había tenido la oportunidad de viajar en el en un crucero por el Mediterráneo. En esta ocasión se trataba de una travesía trasatlántica desde Barcelona a la ciudad de Santos en Brasil por un total de 17 días y esto me ha permitido comprobar que el barco se encuentra en perfectas condiciones, bien conservado y cuidado.

En realidad el barco había comenzado su singladura en la ciudad de Savona, puerto italiano del Mediterráneo sede central y origen de la mayoría de los barcos de Costa.

El embarque en Barcelona se hizo en la terminal de Palacruceros de manera muy ordenada y rápida, aunque también hay que tener en cuenta que el número de pasajeros era muy bajo. El barco llevaba la mayoría de su pasaje de origen brasileño y en segundo lugar se encontraba el pasaje alemán, español y francés y, al contrario de lo que es habitual en esta naviera, en esta ocasión los italianos eran una pequeña minoría.  También hay que tener en cuenta que el barco no iba lleno con lo cual, en barcos tan grandes y que tienen una capacidad de pasaje superior a las tres mil personas, supone tener un viaje muy tranquilo, con poco bullicio y con mucho espacio en cualquier parte del barco.

 

La tripulación del barco es, en su mayoría, de origen brasileño aunque, por supuesto y como es habitual en Costa Cruceros, se puede encontrar personal que hable francés, español, alemán, portugués, inglés y, por supuesto, italiano. La atención por los miembros de la tripulación, el personal de atención al cliente, el personal de la oficina de excursiones, el equipo de animación y todo el personal de tiendas, bares y restaurantes, fue impecable en todo momento. Siempre se cuenta con una persona de atención especial en cada idioma. En el caso de la representante española, realizó un buen trabajo a bordo explicando el funcionamiento de la vida a bordo del barco para aquellos que no habían realizado nunca un crucero, haciendo una amplia explicación de las diferentes escalas y de las excursiones que ofrecía la compañía, mostrando videos y fotografías de la vida de la tripulación y de los lugares “ocultos” del barco, esos que a todos nos gustaría visitar y que, por motivos de seguridad, no es posible como son el puente de mando o la sala de máquinas. También organizó una visita guiada por las cocinas del barco que permiten hacerse un poco a la idea de lo que supone preparar la comida de tantos pasajeros de una manera muy organizada para que todo esté a punto en el momento oportuno.

La gastronomía a bordo es muy buena, tanto en el restaurante como en el bufet. Tanto uno como el otro disponen de un horario en los que sirven desayunos, almuerzos y cenas pero, en realidad, en el bufet se puede encontrar comida durante todo el día. Además, a media noche suele haber alguna especialidad diaria servida en los salones de ocio de las cubiertas cuatro y en un par de ocasiones pudimos disfrutar de un magnífico bufet de medianoche.

Los componentes del equipo de animación son los encargados de conseguir que el pasaje esté distraído a todas horas durante el crucero. Juegos en la piscina, manualidades, competiciones deportivas, entretenimiento en los distintos salones por las tardes, juegos de preguntas y respuestas y entretenimiento y baile por la noche. Además, en esta ocasión, contaban con dos parejas encargadas de los bailes de salón que enseñaban diferentes bailes durante el día e invitaban a bailar a los pasajeros por la noche.

 

 

Durante el crucero se realizaron tres noches de gala

Los espectáculos estuvieron enfocados al folclore autóctono de los lugares de escala, sobretodo, en las que se realizaron en Brasil, además de acróbatas, mimos y espectáculos de los cantantes y bailarines del Costa Concordia. Y para que el pasajero se sienta artista por una noche, también se realizó un espectáculo en el que los protagonistas fueron los propios pasajeros que quisieron mostrar sus habilidades.

La ruta contó con escalas muy interesantes, tanto en Europa como en Brasil, todas ellas con un horario muy correcto para poder aprovechar bien el tiempo y disfrutar de cada lugar tranquilamente.

La primera, en Gibraltar, es quizás la más corta y sólo permite o bien dar una vuelta por el centro y compras o bien realizar una excursión para visitar la roca. La gran ventaja es que al tratarse de un lugar de reducidas dimensiones, se puede ir a todas partes caminando y dar un bonito paseo.

Lisboa siempre resulta agradable de visitar. El puerto queda muy cerca del puente 25 de abril y a mitad de camino entre el monumento a los descubridores, el Monasterio de los Jerónimos y la torre de Belén y la plaza del Comercio, puerta de entrada al centro de la ciudad. La ciudad cuenta con un casco histórico muy interesante y con monumentos de gran belleza. Además, es el lugar ideal para tomar todo tipo de transportes, entre ellos su famoso elevador de Santa Justa u otros ascensores varios repartidos por la ciudad para subir a las zonas más elevadas. Por supuesto, no se debe abandonar Lisboa sin haber degustado un sabroso “pasteis de nata”, dulce típico de la ciudad.

Funchal, además de una bonita y colorista ciudad con rincones muy curiosos y con una espectacular situación entre el mar y la montaña, también es el acceso para visitar una isla con fantásticos paisajes y acantilados de vértigo que hacen las delicias de cualquier crucerista. Actualmente están construyendo una gran terminal de cruceros para recibir un número, cada vez mayor, de cruceros en la isla.

Funchal es el último punto en Europa en el que se toca tierra hasta llegar a tierras brasileñas después de cinco días de navegación. Los días de navegación resultan muy agradables porque permiten disfrutar de las instalaciones del barco, de las actividades que se realizan a bordo y además se puede destinar nuestro tiempo plenamente al ocio. Siempre hay un momento ideal para disfrutar de la lectura, de las piscinas, de las instalaciones del spa o simplemente del relax que proporciona contemplar el mar. Durante el cuarto día de navegación se cruzó la línea del Ecuador lo que significó una gran fiesta a bordo para disfrutar de la magnífica navegación que habíamos tenido hasta entonces y de una temperatura ideal. Ese mismo día por la tarde vimos tierra por primera vez desde que zarpamos de Funchal. Se trataba del archipiélago de Fernando de Noronha, que pertenece a Brasil y se encuentra a 550 Km de Recife, nuestro primer destino brasileño.

Recife es una ciudad bastante moderna que cuenta con una playa kilométrica y una zona residencial de nivel bastante elevado. Pero el verdadero atractivo de esta escala reside en una ciudad que se encuentra muy cerca y que se llama Olinda. La ciudad de Olinda está situada en una zona más elevada que permite unas bonitas vistas sobre el mar y la ciudad de Recife. Ciudad colonial, con muchas reminiscencias portuguesas y con una gran riqueza artesanal. El barco atraca en un puerto que está muy alejado de todo donde, además ningún edificio que haga las funciones de terminal. Afortunadamente Costa proporciona un servicio de autobús para llegar al centro de la ciudad de manera gratuita y esto es algo que se repitió en casi todos los puertos brasileños.

Maceió tiene fama de ser el lugar que tiene las playas más bonitas de Brasil y debe ser cierto porque sus playas son inmensas, de arena blanca y fina, poco profundas e ideales para el baño. Además en sus playas se puede encontrar todo tipo de servicios para el turista, tiendas, baños, duchas, terrazas y bares para saborear las deliciosas caipiriñas. Por supuesto también se puede encontrar venta ambulante con todo tipo de objetos, desde alfombras de lana a marisco cocinado al instante sobre las brasas. Las aguas color turquesa invitan al baño y a la contemplación del magnífico paisaje que rodea Maceió.

Salvador de Bahía es una de las escalas reina, junto a Rio de Janeiro durante este crucero. En Salvador la terminal de cruceros se haya muy cerca del centro histórico de la ciudad y se puede acceder a el de manera cómoda y fácil. Es una ciudad que cuenta con una parte baja donde se puede aprovechar para realizar compras en el Mercado Modelo y una parte alta donde hay verdaderas joyas arquitectónicas en un amplio centro histórico con estrechas calles empedradas llenas de coloristas comercios artesanales. Por la noche el centro de la ciudad se convierte en un lugar muy agradable para el ocio nocturno, llenos de color, de luz y de música que hacen la delicia de cualquier turista.

Ilheus es una pequeña ciudad que debe su importancia al cultivo del cacao. Actualmente, cuenta con fábricas de cacao que se pueden visitar y aprovechar para degustar ese dulce o amargo manjar. Además, cuenta con playas magníficas en sus alrededores que permiten un agradable baño, siempre amenizado por las siempre alegres músicas brasileñas.

Rio de Janeiro es una gran metrópoli en la que resulta difícil poder visitar todos sus rincones debido a que todos los lugares se encuentran muy dispersos y se hace imprescindible contar con algún medio de transporte para desplazarse. A pesar de ello, las horas que dura una escala resultan muy escasas y sólo es posible visitar aquellos lugares más emblemáticos de la ciudad. La ciudad de Rio está situada en una bonita bahía y vale la pena ver la entrada del barco en ella porque pasa muy cerca del Pan de Azúcar. La terminal está ubicada en un bonito edificio y situada en una zona céntrica de la ciudad. Desgraciadamente aquel día la lluvia hizo acto de presencia de manera muy violenta y eso impidió disfrutar la visita de la misma manera. Nuestra ruta se limitó a visitar Corcovado y el Cristo Redentor, las playas de Ipanema y Copacabana y subir al Pan de Azúcar. Además, dimos una vuelta panorámica por el centro de la ciudad.

Santos fue la última escala. Es un puerto muy grande y también muy importante en el país. Tiene una gran terminal, bien preparada para el ajetreo de embarque y desembarque de pasajeros en cruceros que tienen esta ciudad como base o para aquellos que la utilizan como escala.

El desembarque se realizó de manera muy ordenada. Los camarotes debían abandonarse a las 08.00h. Cada grupo, dependiendo de la hora del vuelo o bien de la excursión que realizaran, era convocado en un lugar del barco hasta el momento en que se permitía descender a tierra.

En nuestro caso realizamos una excursión panorámica por Sao Paulo antes de trasladarnos al aeropuerto y eso sólo es posible para pasajeros que tengan la salida del vuelo más tarde de las 20.00h.

Desde Santos a Sao Paulo se puede tardar entre una hora y media y dos horas, todo ello dependiendo del tráfico. La carretera discurre por  numerosos viaductos que ascienden por la montaña desafiando la ley de la gravedad. La ciudad de Sao Paulo es inmensa y sólo se puede apreciar cuando puedes tener una vista aérea de ella. En nuestro caso, tuvimos unas magníficas vistas de la ciudad desde la terraza del restaurante donde no sirvieron el almuerzo. Grandes rascacielos que se pierden en el horizonte y que muestra una imagen de ciudad moderna que nada tiene que ver con la coloniales Olinda o Salvador.

 

 

En resumen, resulta una travesía muy agradable que combina a la perfección relax durante los días de navegación y actividad cultural y de ocio durante sus escalas. Además la naviera, a través de su tripulación, realiza un buen trabajo que es visible en todo momento y que permite al pasajero disfrutar cada momento, todo ello en un barco que ofrece muchas opciones, buena calidad y que se encuentra en muy buen estado de conservación.

ALICIA MARTÍN, para Crucero10.com y Forodecruceros.com “


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5 comments on “La crónica de un trasatlántico con Costa Cruceros”

  1. crucero10 dice:

    Fantástica crónica Alicia!

  2. Jaime Dam Castillo dice:

    Hola Alicia: Fantástica, si señor.
    Las fotos? La mejor. TU SI QUE VALES.
    Un saludo. Jaume Dam.

  3. jose dice:

    Puede ser impresionante el buque, pero si la tripulación, empezando por el mandamas son basura, ¿a donde vamos?, para pensarselo.

  4. jose dice:

    repito, el buque puede ser maravilloso, pero si quien da las ordenes, y en quien se confian vidas y haciendas no está como donde y cuando se le necesita, apañados vamos.

  5. Álvaro dice:

    me a encantado tu crónica y aunque sea un chaval de 14 años y aun no sepa apreciar este tipo de cosas se que a simple vista esto es un gran trabajo si señor sigue así.

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