“Tras pasear y descubrir a fondo Dubrovnik y la vieja ciudad Raguse, conocida por sus imponentes murallas mediavales y sus numerosos edificios prerromanos, góticos, renacentistas y barrocos, ya nos encontramos a bordo de la Belle de l’Adriatique, el coqueto buque costero-marítimo de la compañía francesa CroisiMer (Croisieurope). A bordo de esta nave de 3.500 toneladas de registro bruto y capaz de alojar solamente a 200 pasajeros zarparemos esta misma noche rumbo a Mljet.
Esta mañana hemos paseado relajadamente por Dubrovnik, bulliciosa en verano, tranquila en otoño e invierno. Dubrovnik y su entorno tienen una población cercana a los 45.000 habitantes residentes y se la reconoce históricamente como la “perla del adriático”. En 1979 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y esta declaración fue ampliada en 1994 y recientemente.
Además de recorrerla, desde todos sus puntos -se puede hacer perfectamente en un día-, os aconsejamos tomar un café en la terraza del Dubravka Cafe 1836, a pie de muralla, antes de iniciar la visita a la antigua ciudad de Raguse, rodeada de sus imponentes murallas. Curioso, pero un café expresso cuesta más en Dubrovnik que en el Paseo de Gracia de Barcelona (12 kn croatas = 1,70 euros por 1,20 euros en el centro de la ciudad de Barcelona, por ejemplo).
Tras el café, hemos realizado un poco de “shopping” y hemos visitado el convento de los Franciscanos, del S XIV, el Palacio Rector, transformado en museo y la catedral de la plaza Marin Drzic, construida entre 1672 y 1713 sobre las ruinas de una iglesia románica. Tras estas visitas, hemos decidido hacer una pausa y almorzar en uno de los mejores restaurantes que existen en Dubrovnik bajo mi punto de vista, el “Revelin Klub”, restaurante-bistro de día y noche y discoteca de noche, con excelentes vistas mar. Ya que hago referencia a este restaurante, os aconsejo el rissotto de marisco, ¡delicioso!
Tras la comida, visita obligada a la farmacia más antigua de Europa, situada en el monasterio de los frailes y un paseo por la muralla, desde donde hemos disfrutado de unas increíbles y privilegiadas vistas al mar. Nos creíamos que era de acceso gratuito pero no, es de pago (normal). Para recorrer la muralla y tener el privilegio de visualizar la costa croata y la antigua ciudad de Raguse desde este punto hemos tenido que pagar 70 kn, unos 10 euros por persona. También, si tenéis tiempo y no tenéis miedo a las alturas, os aconsejo que toméis uno de los teleféricos que cuenta con una cabina de 30 personas y que nos permite llegar a 410 metros de altitud sobre el nivel del mar y disfrutar de unas vistas… ¡espectaculares! Por 49 kn, unos 7 euros por persona, haces este trayecto que bien merece unas fotografías.
La visita a Dubrovnik termina y es hora de pensar en organizar las fotografías tomadas en esta bella ciudad, descansar un poco, participar en el cocktail de bienvenida a bordo de la Belle de l’Adriatique, cenar y zarpar hacia Mljet y Korkula, dos de las islas más bellas, no solo de Croacia, sino de todo el Adriático… Por cierto, uno de los máximos responsables del buque, el bueno de Alex, francés pero que habla español perfectamente, nos ha avanzado la sorpresa que el capitán nos tiene preparada tras la cena. Os lo contaremos mañana o esta misma noche a través del twitter de XYO Travel, donde seguiré compartiendo mi experiencia… si es que la cobertura a bordo y mi móvil lo permiten.
Laku noć (Buenas noches en croata). ¡Hasta pronto!
Josep Piqué – Director crucero 10, S.L.”


