Allure of the Seas en Barcelona: prioridades a solucionar

Allure 2 terminales

Opinión de cruceros, por Josep Piqué-. Estuve presente este miércoles, 19 de Mayo en el Port de Barcelona, en la primera escala oficial del imponente Allure of the Seas antes de realizar su primer crucero de tantos por el Mediterráneo esta temporada desde la capital catalana. En esta primera toma de contacto real del Allure of the Seas en Barcelona, estuvieron presentes también el Presidente del Port de Barcelona, Sixte Cambra, la directora general de Royal Caribbean España y Francia, Belén Wangüemert, la directora de Creuers de Barcelona, Carla Salvadó, y el director y gestor de las terminales del WTC y del muelle adosado (A, B y C) del puerto barcelonés, Carles Domingo.

Tras escuchar las palabras de Sixte Cambra, máximo responsable del puerto de Barcelona, que dijo, entre otras cosas, que una de sus máximas prioridades es ofrecer un gran y cómodo servicio a los cruceristas que embarquen, ya no solo en el Allure of the Seas, también en el resto de barcos que visiten el transitado puerto catalán. Pues bien, al acceder al barco y, sobretodo, al descender de él, comprobé, in situ, que hay mucho, muchísimo que hacer para cumplir esta “prioridad” que el propio Sixte Cambra proponía ante los medios de comunicación.

Aparcamientos repletos

Aparcamientos repletos

El Allure of the Seas ocupaba dos terminales, la B y la C. Tras tener que aparcar el coche en la terminal D por imposibilidad de hacerlo en los aparcamientos donde estaba instalado el mega barco de Royal Caribbean, me dirigí a la terminal C, donde vi algo de movimiento de pasajeros. Me sorprendí al ver poco movimiento de pasajeros. Claro, los miembros de seguridad me dijeron que para el embarque, tanto para visitantes como para pasajeros, se organizaba desde la terminal B. Lógico, es más grande y está mucho más adaptada a barcos de tal magnitud.

vistas desde Allure Barcelona

Royal Caribbean y el Port de Barcelona nos convocaron a las 11 horas de la mañana. A las 10:45 horas, tras problemas esperados para aparcar, llegué al punto de encuentro. Una vez allí, puntualmente nos hicieron pasar por el arco de seguridad sin mayores problemas. Al acceder al hall de la terminal, vimos un gentío impresionante (los “madrugadores” ya estaban esperando su turno para realizar el checkin a partir de las 11 horas). Justo en ese momento, por la megafonía de la terminal B, se anunciaba que el proceso de embarque para los pasajeros con prioridad podían acceder a los mostradores “Checkin Priority” para efectuar su esperado registro y posterior embarque. El movimiento fue abrumador, hasta tal punto que tuvimos bastantes dificultades para acceder al punto de registro para invitados, situado al lado de las escaleras mecánicas que daban acceso al barco. El primer caos se había consumado. Y ocurrió con los pasajeros que accedían con la tarjeta de embarque prioritario y a primera hora de la mañana…

Tras acceder al barco y poder echar un vistazo a esta colosal e impresionante pieza, que sigue sorprendiéndome después de descubrirlo y experimentarlo a finales del 2010, llegaba el turno de desembarcar. Eran las 13 horas del mediodía, “hora punta”. Yo tuve que irme de los primeros por otros compromisos y al bajar hasta la terminal B para devolver mi acreditación y recoger mi DNI, comprobé el “otro caos”. Un caos que jamás en mi vida había visto. Jamás. No había ni un solo espacio para atravesar la terminal y acceder a la puerta de salida.

Largas no, larguísimas colas y un inmenso colapso en la entrada a la terminal (puerta y arco seguridad) para realizar a posteriori el checkin previo al acceso al barco. Un agobio total. Personas apretujadas, clima de ansiedad, pasajeros nerviosos dando empujones, pasajeros maleducados tratando de colarse con sus trolleys golpeando a otros pasajeros más educados y pacientes… Y yo, en medio de este caos, tratando educadamente de hacerme paso para salir, de una vez por todas, de esta locura y, de paso, encontrar aire para respirar… En ese momento me vino a la cabeza las palabras que minutos antes había escuchado del presidente del Port de Barcelona, Sixte Cambra, a bordo del Allure of the Seas. Realmente, sí, hace falta, de carácter urgente, dar PRIORIDAD a la comodidad y servicio a los cruceristas.

checkin

Colas en… “Priority Checkin” a las 11h

Si soñar con disfrutar de un crucero con este apabullante y mediático barco significa que antes debes pasar un trámite de órdago, por una “odisea”, como el proceso de registro y posterior embarque, a mi, personalmente, jamás me verán tras lo visto. Ya sabemos que el muelle adosado del Port de Barcelona se ha quedado un poco pequeño ante la llegada de tantos barcos, pero si se quiere mantener un status de “Champions League” como el que tienen actual y merecidamente por el trabajo bien hecho hasta la fecha, no tienen otro remedio que hallar soluciones urgentemente para ofrecer un gran y cómodo servicio a los cruceristas, como prioridad número 1, tal como dijo el propio presidente del puerto catalán. O muchos que inician la aventura de hacer un crucero por 1ª vez -en este caso en el Allure of the Seas- aburrirán los cruceros, imaginando que todos los cruceros empiezan de esta manera, con procesos de embarque/desembarque como los vividos el día 19 de mayo. Cuando muchos sabemos que no es así. Y a partir de hoy, si alguien me pregunta a qué hora es mejor embarcar en el Allure of the Seas quizá mi respuesta más honesta sea: “a últimísima hora, cuando todo haya pasado, cuando todos estén a bordo…”. Pero sería una verdadera pena que mantuviera esta respuesta en los próximos meses. Habría que remediarlo.

Así pues, solo pido, desde esta humilde columna, que el puerto de Barcelona cumpla con su propósito. Que no suelte frases para quedar bien ante la parroquia y luego no se cumplan. Estoy convencido, ya no como promotor del sector, sino como usuario, que lo pueden hacer y lo harán. Y los cruceristas lo agradeceremos. También la propia Royal Caribbean y los empleados que trabajan con una actitud impecable en las terminales del Port de Barcelona. Por favor, que las palabras no se las lleve el viento, que estamos demasiado acostumbrados, por desgracia.

Josep Piqué. Crucero10.com

 

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